jueves, 1 de abril de 2010

¡Maldito Abril! (una "reverdie")

"Ay Abril, tu dulce retorno me causa un dolor mayor del que soy capaz de expresar..."
Hélas Avril, de Matteo da Perugia. Interpretado por el Huelgas Ensemble, dirigido por Paul Van Nevel.

Hélas Avril cuando llega como una promesa que no se cumple, no se va cumpliendo -ya lo sabían: pero es duro comprobar que Abril avanza con su cadencia de pasos marcados, su de-cadencia caprichosa de días brillantes, primaverantes, exultantes de claridad -azul en la retina, hierba y flores en la nariz; mentiroso, otros días son fríos a traición, grises del mar y de la orilla del tiempo, con la melancolía salvaje de la rompiente. Sin embargo, hace mucho que no ven el mar, parece mentira: la orilla de la playa es un recuerdo de otras edades, cuando el tiempo y la vida son promisorias a su manera, como si no pasase nada así pasan -no pasa nada, no pasa nada: todo llegará. Luego descubrieron que maldito Abril, maldito Abril, fue Eliot, lo juro, fue Eliot quizás el que primero los puso sobre aviso; pero detrás estuvieron siglos de cultura occidental, siglos de cultivo del romanticismo y del alma individual: amorosamente cortésmente maldijeron Abril antes hermosas canciones que se mecen como las olas cuando son pacíficas. Y cuántas innumerables veces desde entonces, cada vez que un corazón se ha partido siguiendo los dictados de nuestra concepción del amor, cuántas veces se habrá maldecido Abril, sólo porque es cruel desde que lo dijo Eliot, sólo por ser cruel, qué idea más absurda, pero qué poderosa, sólo por ser cruel. Y ella leyó a Eliot con aplicación y amor, y se lo creyó: April is the cruellest month, es lo que suele pasar. Y él también conoce de Abril y su crueldad, pero no se lo creyó tanto. Es por eso que, a la hora de maldecir algo, ella maldice Abril, y él si acaso la mala suerte, la desidia de algún otro, o a uno mismo, por poner sus miras en lo que sabe que no se puede alcanzar. Y ella escuchó además maldecir a Abril con un lamento cantado, el lamento del desamor complacido en sí mismo. Es el amor tan egoísta que incluso se complace en su mala fortuna: pero no, son los amantes los que son tan egoístas, capaces de adorar su mala fortuna, porque quemarse en las brasas del propio fuego, eso queda tan bonito cuando uno se mira en el espejo. Oh, estilismos de la conciencia.

Y este Abril pasa como todos los demás meses, más rápido de lo que uno cuenta. Y el ritmo de los días se acompasa a la lógica de las estaciones. No pasará nada demasiado malo. Una vez que, sólo una vez que… los sentimientos dormidos durante el invierno sean despertados de nuevo –ese momento traumático- reconocerse en amor, mixing memory and desire, dolerse por el desamor, dolerse, dolerse… cadenciosamente, como en la música.


¡Maldito Abril! ¡Maldito Abril!

domingo, 21 de marzo de 2010

El rojo y el negro


A las poetas les gusta hablar de la sangre, lo rojo: el vientre que se rompe, deshecho en coágulos… menstr-menstr-uando-ación. Les sienta bien, como a otros el vaso de alcohol y la puta en el colchón. Les gusta calibrar cuánto duele y calcular los gramos de ibuprofeno que hacen falta para matar el dolor; decir de la mancha roja que absorbe con impotencia la compresa o del tapón que contiene la marea. Sale de mí, va de mí, soy yo… rojo en el inodoro.

(“dantesco”, dije la primera vez, con una mezcla de espanto y de normalidad asumida – una premonición de la rutina – yo era muy libresca)


No sé por qué nunca hablan de lo más importante. Antes del rojo, los días en negro. El borde de la existencia.

(a las poetas nos gusta hablar de la sangre, lo rojo… nos sienta bien… etc.)

jueves, 18 de febrero de 2010

"Historias del vecindario" de Masha Kirikova (III)

Miss Rat (de la serie "Stories of the Neighbourhood"), de Masha Kirikova
(Todos los derechos reservados)

La señorita Rata

Tenemos un nuevo habitante en el parque del vecindario. Resultó ser la señorita Rata, que se estableció en un cartón de zumo cerca del cubo de la basura. A la señorita Rata y a su nueva amiga la paloma les encanta jugar al fútbol en el paseo del parque cada tarde.

Masha Kirikova
(traducido y difundido con el permiso de la autora)

lunes, 15 de febrero de 2010

Hace frío / Detesto el frío de esta noche


Al calor del amor en un bar, Gabinete Caligari (videoclip, 1986)

amor, la noche ha sido larga y llena de emoción pero amanece y apetece estar juntos los dos

el frío de la noche que nos arrincona en los portales y en todas las esquinas, buscando el calor yo en tu boca y tú en la mía; entre los pliegues de la ropa, las manos frías


amor, no es fácil encontrar el momento justo pues con el frío de la noche no estaba a gusto


y cuando los demás despiertan y empiezan el día, tú y yo lo acabamos entre el humo del café y el cigarrillo, y los bollos que me das a pedacitos


templando las rodillas con el roce de las manos


provocándonos sonrisas con la punta de la lengua


amor, aunque a estas horas ya no estoy muy entero, al fin llegó el momento de decirlo


te quiero



Al calor del amor en un bar, Gabinete Caligari (actuación en directo)

lunes, 1 de febrero de 2010

La admiración


Rendida admiración… admirar rendidamente…

¿No es acaso, ciertamente, la admiración una rendición? Porque estamos en lucha constantemente: somos soberbios y nos negamos a reconocer en los demás. Nos resistimos. No quisimos ponernos de rodillas ante nadie, porque siempre hubo el respeto para otorgar antes que la admiración.

Hemos sido derrotados.