sábado, 30 de julio de 2011

Este invierno

Statue in the snow, fotografía de gadgetdan (algunos derechos reservados, bajo licencia Creative Commons 2.0)


A Esteban Casas, pues regresamos juntos aquella vez

Y entonces sentí un calor en las mejillas como nunca había sentido: una picazón en la epidermis que subía hasta los ojos para reventarlos de humedad. Me escapé y pensé: todo está perdido -y yo pedí, supliqué jamás jamás

Por supuesto que volvimos, dijo Biedma; esa es la verdad que destilamos como aplicados lectores: siempre se vuelve. O se regresa más bien. Lo otro son incursiones, escapes, en ámbitos desconocidos, o no propios, por ser más exactos. Se quieren rememorar; se quiere ir más lejos todavía y hacerle violencia a la "realidad", provocarla, accionar.

Pero él, lo diré ya por última vez, está hecho de palabra, para aquellos del mañana

Amén.

viernes, 29 de julio de 2011

Porque estuvimos allí, hubo que regresar...

Steel man silhouette 3, fotografía de pigsonthewinguk (algunos derechos reservados bajo licencia Creative Commons 2.0)


Conversaciones poéticas
(Formentor, mayo de 1959)

A Carlos Barral, amante de la estatua

Predominaba un sentimiento
de general jubilación.
Abrazos,
inesperadas preguntas de amistad
y la salutación
de algún maestro
-borrosamente afín a su retrato
en la Antología de Gerardo Diego-
nos recibieron al entrar.
Llegábamos,
después de un viaje demasiado breve,
de otro mundo quizá no más real
pero sin duda menos pintoresco.

Y algo de nuestro invierno, de sus preocupaciones
y de sus precauciones, seguramente se notaba
en nosotros aun cuando alcanzamos
el fondo de la estancia, donde un hombre muy joven,
de pie, nos esperaba silencioso
junto a los grandes ventanales.
Alguien nos presentó
por nuestros nombres, mientras que dábamos las gracias.
Y enseguida salimos al jardín.

A la orilla del mar,
entre geranios,
en el pequeño pabellón bajo los pinos
las conversaciones empezaban.
Sólo muy vagamente
recuerdo lo que hablamos -la imprecisión de hablar,
la sensación de hablar y oír hablar
es lo que me ha quedado, sobre todo.
Y las pausas pesadas como presentimientos,
las imágenes sueltas
del mar ensombreciéndose, pintado en la ventana,
y de la agitación silenciosa de los pinos
en el atardecer, captada unos instantes.
Hasta que al fin las luces se encendieron.

De noche, la terraza estaba aún tibia
y era dulce dejarse junto al mar,
con la luna y la música
difuminando los jardines, el Hotel apagado
en donde los famosos ya dormían.
Quedábamos los jóvenes.
No sé si la bebida
sola nos exaltó, puede que el aire,
la suavidad de la naturaleza
que hacía más lejanas nuestras voces,
menos reales, cuando rompimos a cantar.
Fue entonces ese instante de la noche
que se confunde casi con la vida.
Alguien bajó a besar los labios de la estatua
blanca, dentro en el mar, mientras que vacilábamos
contra la madrugada. Y yo pedí,
grité que por favor que no volviéramos
nunca, nunca jamás a casa.

Por supuesto, volvimos.
Es invierno otra vez, y mis ideas
sobre cualquier posible paraíso
me parece que están bastante claras
mientras escribo este poema
pero,
para qué no admitir que fui feliz,
que a menudo me acuerdo?

En estas otras noches de noviembre,
negras de agua, cuando se oyen bocinas
de barco, entre dos sueños, uno piensa
en lo que queda de esos días:
algo de luz y un poco de calor
intermitente,
como una brasa de antracita.

Jaime Gil de Biedma

sábado, 9 de julio de 2011

Y hay otra forma de verlo...

Eye Of the Beholder, fotografía de Viqi French (Algunos derechos reservados, bajo licencia Creative Commons 2.0)

He perdido mi identidad en tu retina.

lunes, 20 de junio de 2011

Paredes acolchadas: el mundo que nos

Fotografía de Roseline55 (Todos los derechos reservados)

Porque el mundo quiere las cosas que quiere, está esperando nuestros movimientos, pero si nos quedamos quietos es como si no existiésemos…

Y no, señores, no no nó… No más "poetas malditos", locos autoencerrados en su locura a fuerza de emparedarse entre discursos y contradiscursos, como una pelota, boing-boing, entre la psiquiatría y la antipsiquiatría, qué cómodas las habitaciones de paredes acolchadas que nos hacemos a veces, echando, echándole la culpa a los demás: al mundo ese que espera allá fuera, el mundo que nos encierra, el mundo que nos define, el mundo que nos aclimata, el mundo que nos abotarga, el mundo que nos oprime, el mundo que nos que nos…


No más, por favor. No decir de romper más límites que se ponen precisamente donde el mundo ése los puso y por decirlos decirlos en voz alta, caca, locura, suicidio, drogas, dar o darme por culo, etc. se quiere creer que se subvierten.


Y vienen los admiradores, que de todo lo hay, hablando de rebeldía…


Y mejor me callo la de veces que esto mismo se ha hecho antes, de la misma manera.


Hagamos una subversión desde una insospechada normalidad.

domingo, 8 de mayo de 2011

La exhibicionista


Gimme More, Britney Spears (2007)

Puta, bitch, une catin...


***
Es su deseo hipnótico, una mirada fija, despojándola de su intimidad.

***
El hilo de la mirada tirante: desde los tacones, la curva del talón, la línea que asciende medias arriba amoldándose a sus piernas, a sus muslos, el liguero tensado en el aire, la hendidura entre las nalgas, la espina de la espalda, la nuca caída, el pelo que recoge con su mano. Se deja mirar.

No necesita que la toque. Su mirada resbala, acariciando los hombros -lo agudo y redondo- homóplatos y costillas, las caderas que sobresalen, los pómulos de su culo -date la vuelta- los pechos redondeados, el pubis levemente abombado.


***
Gira el cuello, muéstrame. Siéntate, abre las piernas -y cada vez que cierra los ojos le pesan las pestañas, batiendo el aire, y se le entreabre la boca -hiperconsciencia de sí. Así.

***
Hay siempre un tú, un él. Eres/es la mirada que me va recorriendo, conformando el cuerpo, almohadillándose contra las redondeces.

***
Todo cuerpo cuando me mira. El peso de su mirada es imaginado, está en mi cabeza en verdad.

***
Puta, bitch, une catin...

Los nombres que tú me das son sólo palabras o no son sólo palabras: son tu manera de mirar-me, encerrarme.

***
Somos la pareja perfecta.