domingo, 8 de mayo de 2011

La exhibicionista


Gimme More, Britney Spears (2007)

Puta, bitch, une catin...


***
Es su deseo hipnótico, una mirada fija, despojándola de su intimidad.

***
El hilo de la mirada tirante: desde los tacones, la curva del talón, la línea que asciende medias arriba amoldándose a sus piernas, a sus muslos, el liguero tensado en el aire, la hendidura entre las nalgas, la espina de la espalda, la nuca caída, el pelo que recoge con su mano. Se deja mirar.

No necesita que la toque. Su mirada resbala, acariciando los hombros -lo agudo y redondo- homóplatos y costillas, las caderas que sobresalen, los pómulos de su culo -date la vuelta- los pechos redondeados, el pubis levemente abombado.


***
Gira el cuello, muéstrame. Siéntate, abre las piernas -y cada vez que cierra los ojos le pesan las pestañas, batiendo el aire, y se le entreabre la boca -hiperconsciencia de sí. Así.

***
Hay siempre un tú, un él. Eres/es la mirada que me va recorriendo, conformando el cuerpo, almohadillándose contra las redondeces.

***
Todo cuerpo cuando me mira. El peso de su mirada es imaginado, está en mi cabeza en verdad.

***
Puta, bitch, une catin...

Los nombres que tú me das son sólo palabras o no son sólo palabras: son tu manera de mirar-me, encerrarme.

***
Somos la pareja perfecta.

jueves, 21 de abril de 2011

Lo que una artista siente

Wanda Gag holding artist's palette, fotografía de la colección de la Minnesota Historical Society (Todos los derechos reservados)

"But now while she still looked, Mr Bankes had done. He had put on his spectacles. He had stepped back. He had raised his hand. He had slightly narrowed his clear blue eyes, when Lily, rousing herself, saw what he was at, and winced like a dog who sees a hand raised to strike it. She would have snatched her picture off the easel, but she said to herself, One must. She braced herself to stand the awful trial of someone looking at her picture. One must, she said, one must. And if it must be seen, Mr. Bankes was less alarming than another. But that any other eyes should see the residue of her thirty-three years, the deposit of each day's living, mixed with something more secret than she had ever spoken or shown in the course of all those days was an agony. At the same time it was immensely exciting.

(...)

She stopped; she did not want to bore him; she took the canvas lightly off the easel.
But it had been seen; it had been taken from her. This man had shared with her something profoundly intimate".
Virginia Woolf, To the Lighthouse

Amateur artist at work at easel, fotografía de la colección de la Minnesota Historical Society (Todos los derechos reservados)
[Pero ahora, mientras todavía miraba, Mr. Bankes lo había hecho. Se había puesto sus gafas. Había dado un paso atrás. Había levantado su mano. Había estrechado ligeramente sus claros ojos azules, cuando Lily, despertando, vio qué estaba haciendo, y se estremeció como un perro que ve una mano alzada para golpearle. Hubiera arrancado su pintura del caballete, pero se dijo a sí misma, Una debe. Se preparó para soportar la desagradable prueba de alguien mirando su pintura. Una debe, dijo, una debe. Y si debe ser vista, Mr. Bankes era menos preocupante que otro. Pero que cualesquiera otros ojos pudiesen ver el residuo de sus treinta y tres años, el depósito de la vida de cada día, mezclado con algo más secreto de lo que nunca hubiese hablado o mostrado en el curso de todos aquellos días era una agonía. Al mismo tiempo, era inmensamente excitante.
(...)
Se paró; no quería aburrirle; quitó el lienzo con ligereza del caballete. Pero había sido visto; le había sido arrebatado. Este hombre había compartido con ella algo profundamente íntimo.]

domingo, 27 de febrero de 2011

Marcas

Staple Bullets, fotografía de crysta_ling (Todos los derechos reservados)

Mi primera marca (o la segunda, pero la primera fue un acto de autoafirmación -esta también, es verdad). Otros se cogen la borrachera de sus vidas, se echan a caminar, se ponen al borde de la existencia: son sus maneras de simbolizar los cambios de estado, el paso del tiempo, o son simplemente unas extrañas ganas de regenerarse. Nada cambió, es cierto. Clac, hizo, como una grapadora en mi oreja, dos segundos o tal vez sólo uno. Un dolor puntiagudo, breve y aséptico. La nariz ensanchada momentáneamente por los efluvios del alcohol. Ya está, señorita. Tiene usted un agujerito nuevo en su cuerpo. Traspasada.


Es verdad que con cada segundo que pasa se banaliza; y al final, el momento más verdadero, más profundo o auténtico fue sólo ese microsegundo, fragmento de tiempo -ya pasó, ya pasó- escaso para degustarlo, para saborear el dolor. Clac, como una grapadora. Grampante.


Lo recordaré siempre, sin embargo. Será "mi agujero de": conmemorativo. La ocasión lo merece. Esa es la razón de que no pueda hacerme otro agujero de momento. Cada uno ha de tener su tiempo; la superabundancia sólo resultaría en su trivialización. No puede ser trivial traspasarte el cuerpo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Florecer

Rose, fotografía de Cieleke (Algunos derechos reservados, bajo licencia Creative Commons 2.0)

"Suffering is unnecessary. But one has to suffer before he is able to realize that this is so. It is only then, moreover, that the true significance of human suffering becomes clear. At the last desperate moment--when one can suffer no more!--something happens which is in the nature of a miracle. The great open wound which was draining the blood of life closes up, the organism blossoms like a rose. One is "free" at last, and not "with a yearning for Russia," but with a yearning for ever more freedom, ever more bliss. The tree of life is kept alive not by tears but the knowledge that freedom is real and everlasting".
Henry Miller, Plexus.

[El sufrimiento es innecesario. Pero uno tiene que sufrir antes de ser capaz de darse cuenta de que eso es así. Es sólo entonces, además, que el verdadero significado del sufrimiento humano se vuelve claro. En el último desesperado momento -¡cuando uno no puede sufrir más!- algo sucede que tiene la naturaleza de un milagro. La gran herida abierta que drenaba la sangre de la vida se cierra, el organismo florece como una rosa. Uno es "libre" al fin, y no "con un anhelo de Rusia", sino con un anhelo de siempre más libertad, siempre más dicha. El árbol de la vida se mantiene vivo no por las lágrimas sino por el conocimiento de que la libertad es real y eterna.]

jueves, 11 de noviembre de 2010

Frecuentar la santidad

Uris Library Stacks, fotografía de eflon (Algunos derechos reservados, bajo licencia Creative Commons 2.0)

"Frecuentar a los santos es como hacerlo con la música o las bibliotecas. Desexualizados, ponemos nuestros instintos al servicio de otro mundo. En la medida en que resistimos a la santidad, demostramos que nuestros instintos están sanos".

E. M. Cioran
, en De lágrimas y de santos.